lunes, 26 de octubre de 2015

Diario de lectura

Fecha: 26/10/2015
Libro: El alquimista 
Autor: Paulo Coehlo
Lugar: Hogar

OPINIÓN: Después de mucho tiempo el viento se calmó y los hombres buscaron al muchacho. Ya no estaba. Ahora se encontraba atrás de ellos. Así que los dejaron irse,siguieron caminando hasta que llegaron a la puerta de un monasterio el alquimista pidió la cocina. Derritió en un recipiente de hierro un poco de plomo, sacó de su bolsa un huevo de vidrio amarillento al que le raspó una ligera capa, la envolvió en cera y la tiró en el recipiente de plomo la dejó secar y se convirtió en oro cuando se secó el alquimista lo partió en cuatro. Una parte se la dio al monje, otra parte se la dio al muchacho, otra se la quedó él y la última se la dio al monje con instrucciones de que si el muchacho regresase se la entregara, después de esto el muchacho tuvo que continuar su camino solo, le quedaban algunas horas para llegar a las pirámides. Su corazón le dijo que cuando llegara él lo haría llorar y que donde cayeran sus lágrimas debía buscar su tesoro.
Al llegar al lugar indicado comenzó a llorar y donde cayeron sus lágrimas empezó a excavar, en ese momento unos ladrones le quitaron su parte del oro, obligando a seguir excavando creyendo que encontrarían más oro pero  al darse cuenta que no había oro, lo golpearon, el muchacho gritó que estaba buscando un tesoro , el cual había visto en un sueño repetido, el jefe de los ladrones le dijo que él también había tenido un sueño en el que debía ir hasta España.

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